Expediente Brunet · el final

El último día de la casa

De la muerte del Patriarca en 1892 a agosto de 1951, cuando el Banco Zaragozano absorbió a «la decana de la banca donostiarra»: los últimos sesenta años del banco más antiguo de San Sebastián, contados desde sus propias cifras.

Las casas de banca rara vez mueren con estrépito. Brunet y Cía —heredera de la firma que dos hermanos catalanes fundaron en la década de 1790— acabó en agosto de 1951 en el despacho de un notario, absorbida por el Banco Zaragozano. Gárate escribió su epitafio en una línea: «la desaparición, en Agosto de 1951, de Brunet y Cía, decana de la banca donostiarra… Con ella se cerraba también un capítulo importante de la vida económica de la ciudad.» Este documento sigue el largo descenso —no una caída, sino un lento asentarse— a través de las únicas cifras que la casa publicó jamás.

I.La última expansión, 1892–1923

Tras la muerte del Patriarca (1892), Guillermo Brunet Bingley «el del Fomento» reconstruyó la firma dos veces: como José Brunet y Cía (1889, ~2 millones de ptas) y luego, el 31-XII-1901, como Brunet y Cía, S. en C., con 4 millones de pesetas —textil, banca e inmuebles bajo un mismo techo, la cumbre histórica de la casa—. La renovación de 1916 redujo el capital a 3 millones; la nota 44 de Gárate enumera los socios muertos en el intervalo —Emilia de Brunet Bermingham, Pedro Brunet, Joaquín Brunet Fernández Arroyave, Ubaldo Brunet Goitia, Benjamín Brunet Bermingham—: la lista de un siglo XIX que se iba despidiendo. Cuando Guillermo murió, en octubre de 1923, «en la Banca de Brunet, donde se colocaron pliegos, hubo que tener abierta la casa hasta muy entrada la noche» —la ciudad haciendo cola ante el mostrador para firmar su pésame—. El consejo del banco, entonces: Torcuato Luca de Tena, José y Luis Gaytán de Ayala.

II.La República — huelgas, riadas y un asiento en la Diputación

El barrido de julio de 2026 por La Voz de Guipúzcoa restituye la última década cívica del banco. En 1928–29, «la Casa Brunet y Compañía» figura entre los bancos de la ciudad como casa de colecta pública de caridad. En enero de 1930, una gabarra sale de la fábrica del Oria a rescatar a los damnificados de la riada. Aquella primavera un Brunet se sienta como diputado provincial (comisiones de Gobernación, Régimen Interior, Gota de Leche) y habla en la Diputación sobre «la educación del pueblo». Y en junio de 1930 la hilatura del Oria afronta su conflicto laboral documentado —la federación obrera, el inspector de trabajo, reuniones en la «casa B[runet]»—: el siglo industrial llamando a la puerta de la familia. Después, desde 1931, el Consejo Superior Bancario imprimió lo que la familia nunca había tenido: balances trimestrales, inscripción nº 58.

Los balances del CSB, 1931–33 — las únicas cuentas impresas de la casa (miles de ptas)

III.Guerra, silencio y el notario — 1936–1951

Julio de 1936 partió en dos el mundo del banco: La Voz de Guipúzcoa —el periódico que Guillermo había dirigido— fue incautada y había desaparecido antes de acabar el año; la ciudad cambió de manos; la serie del CSB deja de hablar por la casa. El banco mismo sobrevivió a la guerra y a la larga autarquía como lo que había llegado a ser: una casa de banca pequeña, líquida y provinciana en una época que las iba liquidando. La ola de concentración de la banca española de los años cuarenta y cincuenta —absorción tras absorción de lo pequeño y lo local— llegó a la Avenida en el verano de 1951. En agosto de 1951 el Banco Zaragozano absorbió Brunet y Cía, y una razón social con raíces en la década de 1790 salió del registro. El precio nunca se imprimió; vive en la escritura del Registro Mercantil de Gipuzkoa y en la Memoria del Zaragozano de 1951 —el objetivo de archivo señalado del expediente—.

Lo que no terminó: la fábrica del Oria siguió hilando — vendida a los Azcárate en 1956, trabajó hasta 1986, casi dos siglos exactos después de que los fundadores bajaran de Copons; los edificios que levantó el del Fomento siguen definiendo la ciudad; y la familia hacía tiempo que se había convertido en lo que vino después —Madrid, ABC, Lima—. La casa cerró. La estirpe, no.

Las cuatro razones sociales — cómo fechar a primera vista cualquier papel Brunet

Objetivos señalados para cerrar este capítulo: la escritura de absorción de 1951 (Registro Mercantil de Gipuzkoa) y la Memoria del Banco Zaragozano de 1951 (precio y condiciones); los boletines del CSB posteriores a 1933; la suerte del banco entre julio y septiembre de 1936 (prensa local bajo ambas administraciones); y la segunda vida de la fábrica, 1936–1992, que merece su propio documento futuro.

Fuentes: Gárate Ojanguren, BEHSS 24 (1990) —el epitafio de 1951 al pie de la letra, los cuadros de socios de 1889/1901/1916, la nota 44—; Consejo Superior Bancario, Boletines 1931–33 (balances transcritos a brunet_csb_balances.csv); La Voz de Guipúzcoa 1923 y 1928–30 (los barridos de hemeroteca de julio de 2026); la crónica del funeral de 1923. Documentos complementarios: La casa de banca, Casa Brunet, siglo y medio, Los fundadores. Compilado en julio de 2026, Expediente Brunet.