Expediente Brunet · el barrio de Oria

La otra Oria

Las dos cuentas de una fábrica-pueblo: la casa casi gratis durante casi un siglo y el jornal pagado en sellos de correos; la banda de música que ponía la fiesta y los obreros fusilados que la casa vio marchar. Ni sólo una cosa, ni sólo la otra.

Un pueblo-fábrica se puede contar de dos maneras, y las dos son verdad. Se puede contar como lo contó la casa —la banda de música, las fiestas de San Pedro, la vivienda que durante casi un siglo no pagó renta— y se puede contar como lo vivieron los que la movieron: dos de cada tres, mujeres; el jornal en sellos; el economato que devolvía el sueldo a la propia casa; y, en 1936, los nombres de Oria que acabaron en la cárcel, en el exilio o fusilados. Este cuaderno intenta llevar las dos cuentas a la vez. La honradez con los Brunet exige reconocer lo que hicieron bien; la honradez con Oria exige no callar lo demás.

I.La fábrica de mujeres

La fábrica de Oria fue, durante un siglo, una fábrica de mujeres: dos de cada tres manos que la movieron eran femeninas. Lo dice el reparto por sexos, documentado por Aguirre Sorondo en tres cortes: en 1894, 400 empleados (129 hombres / 271 mujeres = 68%); en 1924, 308 (118 / 190); en 1947, 400 (130 / 270). La noticia que mejor la retrata es de dos líneas, un periódico de Murcia, 5 de enero de 1910: «En la fábrica de Oria ha ocurrido una sensible desgracia. Del ascensor cayó una operaria, quedando muerta en el acto.» Una operaria — el género de la plantilla, en una palabra.

La plantilla, un siglo en cifras (H = hombres · M = mujeres)

El trabajo infantil está documentado sin eufemismos: en 1894, 47 de los ~190 puestos de planta los ocupaban menores de dieciséis años; el laudo de 1930 aún tarifaba «aprendices en los seis primeros meses» a 2 pesetas; y en 1946 «un chaval de 14 años cobraba 112,15 pesetas al mes».

Interior de la hilatura de Oria: obreras junto a las máquinas continuas
La sala de las continuas — las obreras de Oria en su puesto (Aguirre Sorondo, El mundo laboral de Lasarte-Oria, 2011). Dos de cada tres manos de la fábrica fueron siempre de mujer.

II.El jornal — y los sellos de correos

El informe social más antiguo de la fábrica es de 1860, de tradición Le Play, y retrata a las obreras internas como en un pensionado: diana a las cinco, deberes religiosos, tres descansos con «cantos y danzas del país», silencio a las nueve y media, salida el sábado a las cuatro «a casa de sus padres». Y un detalle que pinta al patrón y a las obreras a la vez: el señor Brunet hizo traer de París un gran fogón económico para comidas en común — y quedó sin uso, igual que la panadería de pan barato: las muchachas desconfiaban. Paternalismo ilustrado, aceptado a medias.

«Las muchachas, que constituyen la mayoría del personal, se acuestan en un dormitorio común. Se levantan a las cinco y, tras cumplir con sus deberes religiosos, se ponen a trabajar… a las nueve y media todas las luces son apagadas… este reglamento es poco más o menos el de un pensionado.» Informe de tradición Le Play sobre las obreras internas de Oria, 1860 (en Aguirre Sorondo, 2011)

Jornales documentados

El jornal en sellos de correos es la imagen que resume el lado duro: seis años después del laudo de las ocho horas, la jornada real seguía en diez, y el salario se entregaba en un vale que solo valía dentro del propio barrio. A ese circuito volveremos.

III.El paternalismo que sí cumplió — la casa casi gratis

Aquí está lo bueno, y es real: en Oria, durante casi un siglo, vivir costó poco o nada. La casa levantó seis bloques de vivienda obrera junto a la fábrica y, según recogió Aguirre Sorondo, hasta 1946 no se cobró renta; entre 1946 y 1950 se pagó un alquiler simbólico —entre 5 y 14 pesetas al mes, luz y agua incluidas—; y a partir de 1950 volvió a no cobrarse renta. Para una obrera que en 1936 ganaba 2,25 ptas al día, una vivienda gratis con luz y agua no era un detalle: era media vida.

Casa Iturralde, vivienda obrera de la fábrica Brunet, fotografiada en 1999
La Casa Iturralde — vivienda obrera de la fábrica, aún en pie en 1999 (foto Antxon Aguirre Sorondo, Eusko Ikaskuntza, mu-109095). Bloques como éste no cobraron renta durante buena parte de un siglo.
El matiz que impide idealizarlo. La vivienda gratis iba atada al empleo: era del que trabajaba en la fábrica, y al despido o al cierre se perdía. Y la gratuidad no fue perpetua: cuando los Azcárate compraron el molino en 1956 —conservando la razón social «Brunet y Cía»—, la renta reapareció; un recibo de 1962 con el sello de la casa vuelve a cobrar alquiler. Fue, pues, política de los Brunet (≈1848–1956), no ley eterna del lugar. Paternalismo generoso y paternalismo con correa: las dos cosas, con el mismo gesto.

El resto del envoltorio benéfico también fue cierto. La fábrica tenía banda de música propia desde 1875, que animaba Oria y los pueblos del entorno. Había dos escuelas (chicos y chicas), médico de empresa tras la guerra, pagas extras, una semana de vacaciones y el aguinaldo de la casa —«un corte de tela», para dos sábanas—. En 1941–42, don José Manuel Brunet encargó al arquitecto Cánovas del Castillo la iglesia de la Virgen del Carmen frente a la fábrica, la que sigue en pie.

La banda de música de la fábrica de Oria, 1875
La banda de música de la fábrica, 1875 — el paternalismo también sonaba.
La calle de la colonia de Oria con las vías del tranvía, hacia 1925-1955
La calle de la colonia con las vías del tranvía de Tolosa (~1925–55); al fondo, la casa Braulia.

Las patronales eran San Pedro (29 de junio): víspera de cohetes, volteo de la campana de la Capilla del Carmen, pasacalles de txistularis con gigantes y cabezudos —con el gramófono de la fábrica a todo volumen por el altavoz que Guillermo Romo montaba en su casa—. El día grande, tras la Misa Mayor, prueba de piraguas en el río «y los Brunet prestaban las seis que tenían», partidos de pelota, bolos, toca, carrera ciclista y verbena. En el centenario —11 de mayo de 1948— hubo misa solemne, Sorgin dantza y banquete para más de 400 comensales, uno por empleado. El paternalismo también ponía la fiesta.

IV.El circuito cerrado — el otro filo del mismo cuchillo

La misma casa que regalaba la vivienda diseñó el barrio para que el jornal volviera a ella. La colonia era una economía cerrada: los Brunet poseían el economato (con carnicería propia), una taberna —una de las diez del municipio en 1920— y la sidrería más grande de la zona, en el semisótano de la casa Zelaialde, con bolatoki, toca y rana. Y cuando el jornal se pagaba en sellos canjeables en el economato, el círculo se cerraba del todo.

«No cabe duda de que los Brunet, con la visión comercial que les caracterizaba, preferían que sus operarios bebiesen sin apartarse mucho de sus casas, y dejasen de paso los dinerillos en la propia comunidadAguirre Sorondo, sobre la sidrería Zelaialde de Brunet y Cía

La distancia entre el patrón y ese jornal se mide bien en el padrón de rodaje de 1932. Mientras las obreras cobraban en sellos, cuatro de los ocho vehículos del barrio eran de los Brunet — dos personales y dos camiones de la fábrica:

PropietarioTipoCVMatrículaMarcaPts./sem.
J. M. BrunetLujo25SS-5719Buick334
Ramón BrunetLujo16SS-5935Chevrolet175
Brunet y CíaTransporte22SS-5889Graham Bros.198
Brunet y CíaTransporte11SS-5573Citroën99
Juan LazcanoLujo8SS-4991Renault80
José QuerejetaTransporte11SS-4165Fiat99

El Buick de lujo de 25 CV de J. M. Brunet —el director, hijo de Guillermo— tributaba 334 pts/semestre, la matrícula más cara de toda la barriada. Padrón de rodaje de 1932 (aportado por la familia; reproducido por Aguirre Sorondo).

V.Los que plantaron cara

Contra ese orden, Oria plantó cara cuatro veces largas — y de esa resistencia salieron los primeros nombres obreros del expediente.

1911 — la huelga del recorte. La casa redujo a cuatro días por semana; los 240 fueron a la huelga el 25 de enero. El detalle helador lo dio El Debate: la empresa propuso «que redujesen ellos mismos su número» — que los obreros eligieran quién sobraba. Tres días después volvieron «en las mismas condiciones de antes»: ni despidos ni mejoras. Tablas.

1930 — el laudo. El Sindicato Textil (Sección de Oria) llevó a la casa ante el gobernador y el Comité paritario; el inspector halló la fábrica trabajando sobre la jornada legal y con servicios «bastante deficientes»; el laudo —aprobado por unanimidad obrera— impuso las 8 horas y la tabla salarial íntegra; la empresa apeló al día siguiente alegando «las críticas circunstancias que atraviesa su industria». El sindicato tenía su domicilio en la casa Braulia-enea de Oria; los cuatro vocales obreros del Comité fueron Cipriano Herraz, Fernando Echazar, Juan Martín y Petra Vidal — la primera obrera de la fábrica con nombre y apellido en todo el expediente. Por la patronal se sentó un José Manuel Brunet, y «los señores Brunet y Gaytán de Ayala» negociaron en persona. La crónica sindical se imprimió con el sello «Este número ha sido visado por la censura» — y con la frase que resume un siglo: exigir que el patrono «vea que estamos en el mismo nivel que él».

1931 — el sindicato con nombres. Ese año, Federico Echezar Garro y Victorio Vicuña Ferrero, obreros de Oria, se reunieron en Donostia con militantes de la UGT y, al volver, fundaron el sindicato UGT de Oria — que llegó a agrupar a la casi totalidad de la plantilla. La casa Braulia-enea fue su sede, y también la de las Juventudes Comunistas y, luego, la del batallón MAOC. El barrio se ganó un apodo: «la Rusia pequeña».

Los nombres de la Oria obrera

VI.1936 — la cuenta que no se pudo cobrar

El pulso que no se pudo echar fue el de la guerra. Al estallar la sublevación de julio de 1936, la Oria obrera —sindicada, roja, con su Comité de Defensa en la casa Braulia— se vació hacia el frente y hacia Bizkaia. Las tropas de Mola no dañaron la fábrica; lo que vino después fue la represión, con nombres.

La factura humana, 1934–1940 (fuente: Aranzadi/Antxon, Urnieta 1936-1945)

La colonia que rezaba en la capilla del patrón ya enterraba a los suyos sin ella. En julio de 1932, un crimen de taberna entre dos obreros dejó un muerto — y su entierro se volvió manifestación: sin cura, con corona del Sindicato, UGT y PSOE en cortejo y «la casi totalidad de los obreros de la fábrica» detrás. Y en mayo de 1936, a seis semanas de la guerra, la UGT del metal convocaba una y otra vez a «los metalúrgicos de Hilados Brunet» — el taller mecánico, sindicado y con nombre propio en la prensa. «La Rusia pequeña» tenía calendario de reuniones.

VII.Las dos cuentas, juntas

¿Cómo se salda una fábrica así? No con un solo signo. Oria dio a sus obreras una vivienda que durante casi un siglo no pagó renta, luz y agua incluidas, una banda, dos escuelas, médico y fiesta — y les pagó, a la vez, en sellos que solo valían en la tienda de la casa, tuvo niños de catorce años en la nave y vio a los suyos ir a la cárcel, al exilio y al paredón. El paternalismo de los Brunet fue generoso y controlador con el mismo gesto: la casa gratis estaba atada al empleo; el economato que ayudaba a llegar a fin de mes era el mismo que recuperaba el jornal.

La fábrica murió como había vivido, negociando duro con su gente hasta el final: tres meses de huelga precedieron al cierre del 11 de mayo de 1986 — 320 personas al paro, y por una simetría que nadie planeó, el mismo día del calendario en que había cumplido su centenario en 1948. La fábrica murió el día de su cumpleaños.

El derribo del solar fabril en 1993: la colonia y la iglesia aún en pie detrás
1993: el solar fabril arrasado — y detrás, mirando, la hilera entera de la colonia y la espadaña de la iglesia («Oria: una comunidad de vida», Ayto. de Lasarte-Oria, p. 26).

Fuentes. Antxon Aguirre Sorondo, Oria: una comunidad de vida, un espacio de trabajo (Ayto. de Lasarte-Oria, 2007) y El mundo laboral de Lasarte-Oria (2011) — plantillas, jornales, la vivienda sin renta (hasta 1946 / 1950), el economato, la sidrería, las fiestas · Sociedad de Ciencias Aranzadi, Urnieta 1936-1945 — la represión con nombres (Echezar Garro, Alcorta Adarraga, Aramburu Chinchurreta, Ocariz Tarazona; listas de detenidos de 1934 y de combatientes) · Bustinduy 1894; Censo Industrial 1924 · prensa histórica (BVPH): El Debate 1911, La Voz de Guipúzcoa 1930 y 1932 · padrón de rodaje de Urnieta, 1932 · el recibo de renta de 1962 (Brunet y Cía). Transcripciones y verbatims propios en el paquete del expediente.

Grado de certeza. La vivienda sin renta hasta 1946 y desde 1950 procede del texto de Aguirre Sorondo; su reaparición en los años 1956–62 se apoya en el recibo de la época Azcárate. El jornal de 2,25 ptas de 1936 es memoria oral por debajo de los suelos del laudo de 1930, y se marca como tal. Los nombres y hechos de 1934–1940 provienen de la investigación de Aranzadi sobre Urnieta. Compañero de Las cuentas de Oria (la economía) y de la Semblanza de la Casa Brunet.