Expediente Brunet · la vida central

El Patriarca

José Manuel Brunet Prat (1806–1892) — sesenta y ocho años en el mismo escritorio. El hombre que recibió una casa de comercio y entregó una institución; alcalde de una ciudad sitiada, vicecónsul de dos imperios, senador del Reino, padre de una hija asesinada — y abuelo del constructor de la Belle Époque.

Nació con el siglo casi — el 13 de julio de 1806, en San Sebastián — y murió el 4 de agosto de 1892, a los 86, todavía socio gestor del banco. Entre esas dos fechas media la transformación entera de la casa: de sociedad de dos hermanos catalanes, revocable en cada testamento, a «la importante casa de San Sebastián» — la banca decana de la ciudad, que le sobreviviría cincuenta y nueve años. Fue el gozne: hijo del alcalde del bloqueo, abuelo del presidente del Fomento. Y trabajó, dice su necrología académica, desde agosto de 1824 hasta el mes de su muerte: sesenta y ocho años, la carrera más larga de la historia de la firma.

I.El hijo del alcalde (1806–1824)

Su infancia es la guerra. Nacido en vísperas de la invasión francesa, pasó la primera niñez en el exilio comercial de Lekeitio, donde la casa se refugió de 1808 a 1814 y donde nacieron sus hermanos menores. Volvió a un San Sebastián en reconstrucción tras el incendio de 1813 — y a los diecisiete vivió el bloqueo de 1823, con su padre, José Brunet Segura, sosteniendo solo la vara de alcalde constitucional en una plaza de doscientos vecinos. Al año siguiente, agosto de 1824, entró de meritorio en el escritorio familiar. No saldría de él en su vida.

II.El matrimonio irlandés (1829)

El 19 de marzo de 1829 casó con Manuela Bermingham y Echagüe — donostiarra, hija de Ricardo Bermingham, y nieta de un emigrante que la partida describe con precisión de puerto: «natural de Adrigul, Arzobispado de Tuam, Reyno de Irlanda» (Gárate, sobre el libro de casados de Santa María). Con ella tuvo ocho hijos, de los que solo tres casaron — emparentando con los Goitia, los Bingley de Inglaterra, los propios Bermingham y los Balbás. La política matrimonial que hizo de la casa un nudo de la burguesía donostiarra empieza aquí; y con ella, la anglofilia estructural: su nuera sería inglesa, su nieto medio inglés.

III.La vara y las dos banderas (1834–1841)

En 1834 ya estaba en el concejo (El Vapor, 31-V-1834). En 1837, en plena guerra carlista, obtuvo el viceconsulado británico de San Sebastián, «siendo su título aprobado por una real orden» — y lo presentó en persona a la Diputación, como cuenta Gorosábel, que la presidía. Heredaba el cargo de su tío Francisco Jaime (el vicecónsul de 1825, que moriría en marzo de 1838): la oficina británica pasaba de la generación fundadora a la suya sin salir de la casa. Y en 1838–1841 fue alcalde del San Sebastián sitiado — quince años después de su padre, otra vez con la ciudad cercada —, enfrentado al gobernador militar por las exacciones de guerra, mientras la firma figuraba entre los cinco grandes del empréstito forzoso (25.000 reales) y su primo Vidal ganaba en Irún la cruz de Isabel la Católica. En 1841, presidente de la Junta de Beneficencia. Años después sumaría la agencia consular de los Estados Unidos (Guía Oficial de España, 1888): dos banderas sobre un solo escritorio.

IV.La herida (1851)

El 15 de agosto de 1851, en el baile del teatro, un teniente despechado asesinó de tres puñaladas a su primogénita, María Manuela Josefa, de veintiún años. Que la herida no cerró jamás lo prueba el documento más inesperado de esta investigación: su propia necrológica madrileña, cuarenta y un años después, que al contar su muerte recuerda que había sobrevivido a casi toda su familia, «entre ella una hija, asesinada en medio de una brillante fiesta por un amante desdeñado» (El Correo, Madrid, 7-VIII-1892). El Patriarca cargó la historia hasta la tumba — y Madrid la sabía.

V.Cómo se hace permanente el dinero (1850–1889)

La pregunta central de su vida es técnica: ¿cómo convirtió una casa de comercio — mortal por naturaleza — en una institución? El expediente permite reconstruir el método en cinco reglas:

El método del Patriarca

Y una sexta regla que no cabe en tabla: la duración. Sesenta y ocho años de la misma firma en los mismos libros. En 1889, a los 83 años, seguía siendo el primer socio gestor — 250.000 pesetas de participación, el doble que nadie — con su nieto de 24 sentado en la mesa de gestores, aprendiendo.

El canje maestro, modelado. La regla 2 merece despiece, porque es la única decisión de su vida que, por sí sola, bastaba. El Banco de San Sebastián (1862–1874) era un banco emisor: su privilegio — imprimir sus propios billetes — era la mitad de su valor. El decreto Echegaray de 19 de marzo de 1874 se lo quitó a todos los bancos provinciales de golpe, al dar al Banco de España el monopolio de emisión. Cada banco emisor quedó ante un tenedor de dos púas: liquidarse (cobrar en efectivo, en plena crisis, un banco que acababa de perder su franquicia) o anexionarse: canjear sus acciones a la par por acciones del nuevo monopolista, dentro del tramo autorizado (≤28 millones; Castañeda, EHE 41). El Patriarca canjeó. Es decir: cambió papel de una franquicia muerta por capital del único emisor de España — banquero de un Estado crónicamente deficitario — sin pagar prima alguna.

El canje de 1874 — la cuenta

Nótese lo que no es esta jugada: no es especulación ni ojo clínico de bolsa. Es la firma de la casa — estar siempre del lado del soberano cuando el soberano reparte — aplicada una última vez y a la mayor escala. Sesenta años después, los balances del CSB muestran el mismo gen: 4,4 millones en fondos públicos en 1931.

El señor senador (1872–73). El expediente del Archivo del Senado — ES.28079.HIS-0073-09, recuperado julio 2026 — pone fechas y un gesto muy suyo al último cargo: elegido senador por Gipuzkoa el 6 de septiembre de 1872, acreditado como «uno de los 20 industriales de mayor renta» de la provincia (BOP 18-IV-1872, el requisito censitario de la Constitución de 1869), admitido el 20 de septiembre de 1872, sorteado a las secciones segunda, séptima y cuarta… y el acta registra: «excusa su asistencia». Tenía 66 años, un banco entre dos guerras carlistas, y aquella legislatura moría con la abdicación de Amadeo (11-II-1873). El banquero aceptó el honor, cumplió el trámite y se quedó en su escritorio: el Senado como blindaje, no como carrera. Coda dinástica: ciento cinco años después, su tataranieto Guillermo Luca de Tena y Brunet — hermano de Paloma — volvería a sentarse en el Senado (1977). La casa entró y salió de la política española por la misma puerta, con un siglo de diferencia.

VI.¿Dejó huella en Inglaterra o en Francia?

En Inglaterra, su marca no es una medalla sino una oficina con su firma: vicecónsul británico desde 1837, sus despachos al Foreign Office — naufragios, guerras carlistas, comercio — duermen en Kew (FO 72 / FO 185), sin leer. Es, junto a la consulta del OBE, la segunda mitad de la carta de Kew ya redactada: el archivo británico del Patriarca existe; nadie ha ido a abrirlo. Alrededor, las huellas indirectas: las consignaciones londinenses de la casa (Arroyave), los corresponsales Midland Bank, la nuera de Sheffield. En Francia el rastro personal es, hoy, más tenue: la casa operó con plaza de París (agente de cupones con pata parisina hasta 1912) y corresponsalía del Crédit Lyonnais — cuyos archivos históricos en París conservan expedientes de corresponsales extranjeros y son el objetivo francés natural —, más el eje Bayona de todo el comercio vasco. Dos dianas concretas, ninguna explorada aún: Kew para el cónsul, el Crédit Lyonnais para el banquero.

VII.El final (1891–1892)

La vejez fue una cosecha de muertes: en dieciséis meses cayó toda su generación — su hijo José «el Fotógrafo» (15-IV-1891), su hermano Ramón «el de Oria» (18-V-1891), su primo Francisco Mauricio (10-IV-1892), y él mismo, «casi repentinamente», el 4 de agosto de 1892. La Voz de Guipúzcoa lo despidió en portada:

«Envidiable edad es la alcanzada por el queridísimo y venerado anciano que ayer bajó á la tumba… con verdadero dolor de todo San Sebastián… era la virtud personificada… Modelo de laboriosidad, de honradez y de virtudes, deja una cuantiosa fortuna á fuerza de trabajo y de inteligencia — y un nombre que es un glorioso timbre para sus descendientes. ¡Descanse en paz el hombre probo, recto y virtuoso á quien hoy con nosotros llorará Guipúzcoa entera!» La Voz de Guipúzcoa, 5 de agosto de 1892, portada — recuperada julio 2026
La Voz de Guipúzcoa, 5 de agosto de 1892
La portada del 5-VIII-1892 — hemeroteca DonostiaTeka. «Un año más tarde, fallecido don José Manuel», escribiría El Pueblo Vasco en 1923, el nieto «hubo de regentar» la casa: Guillermo tenía 27 años.
Lo que este expediente aporta a la literatura sobre él (más allá de RAH y Gárate): la necrológica madrileña (El Correo, 7-VIII-1892) con su alusión al asesinato de 1851; la portada de La Voz del 5-VIII-1892; el contexto exacto de su viceconsulado de 1837 (Gorosábel 1907, con la cadena 1825→1837 y la re-datación de la muerte de su tío a 1838 por el índice DEAH); la alcaldía de su padre en 1823 como precedente; el cuadro societario de 1889 a sus 83 años; y la reconstrucción íntegra del caso de su hija (prensa 1851–52 + indulto AHN). Dianas abiertas: sus despachos consulares en Kew (el expediente de senador ya está recuperado: ES.28079.HIS-0073-09 — persiste el aviso del homónimo José Brunet e Illa, Tarragona); su partida de defunción y sepultura (¿capilla Brunet de Polloe?); y el testamento (protocolos donostiarras, 1892).

Fuentes: RAH, Diccionario Biográfico (Brunet y Prat); Gárate Ojanguren, BEHSS 24 (1990) — cuadros, notas 8–9, socios 1889; Gorosábel apud Euskal-Erria 1907; La Voz de Guipúzcoa 5-VIII-1892 y El Correo (Madrid) 7-VIII-1892; Gaceta de Madrid 17-I-1863, 19-XI-1867; Guía Oficial de España 1888; El Vapor 31-V-1834; Muñoz Echabeguren (la alcaldía sitiada); el estudio del canje de 1874 en Casa Brunet, siglo y medio; índice DEAH (julio 2026). Compañeros: Los fundadores, El alcalde del bloqueo, María, The British File, El último día de la casa. Compilado julio 2026, Expediente Brunet.