Expediente Brunet · el eslabón breve
Alfonso Brunet Bermingham (1837–1880) — colegio en Inglaterra, ingeniería en Francia, novia de Sheffield, y una fábrica hidráulica de esparto en la vega del Segura. El padre que Guillermo apenas tuvo.
De los ocho hijos del Patriarca, Alfonso fue el europeo. Nacido en San Sebastián el 19 de octubre de 1837 — en plena guerra carlista, el año del viceconsulado paterno —, lo educaron en Inglaterra y se tituló de ingeniero civil en Francia: el único Brunet de su siglo con formación técnica superior, y la huella francesa más nítida que la familia dejó en una generación. En Inglaterra conoció a Dorotea Bingley Phillips, con quien casó hacia 1861. Murió a los 42 años, en 1880, cuando su hijo Guillermo era un adolescente — y esa muerte temprana explica media biografía del constructor de la Belle Époque: el salto directo del nieto al escritorio del abuelo.
A mediados de siglo, el esparto murciano era fibra estratégica: Gran Bretaña lo devoraba para papel y cordelería, y la vega del Segura lo daba silvestre. Para el hijo ingeniero de una casa que llevaba desde los años 1820 consignando géneros a Londres, el negocio era un silogismo: fibra barata en origen + demanda británica + técnica hidráulica = una fábrica. El 10 de septiembre de 1867 Alfonso compró al agente de Poirson, por 8.000 escudos, las instalaciones del Camino del Molino de Cieza — y montó allí la primera fábrica de esparto de la ciudad, movida por el agua.
Alfonso no fue un inversor a distancia: se instaló. En Cieza nació Manuela (24 de mayo de 1868) — la futura señora de Calzado, pionera vinculada a las primeras empresas de publicidad de España, que merece su propio estudio (Andelma 31) —; y en la vega pasó su niñez Guillermo, nacido en San Sebastián el 26 de agosto de 1866 y apodado en familia «Billy», antes de sus colegios de Zúrich y Rostock. Elena llegó en 1871, ya de vuelta en San Sebastián. Una casa vasco-inglesa criando hijos entre el esparto murciano: pocas estampas dicen mejor lo que era esta familia.
La aventura duró trece años. En 1875 — año de guerra carlista en casa, con la ciudad bombardeada — arrendó la fábrica a Similiano L. del Castillo; el 16 de enero de 1880 la vendió a Joaquín Gómez y Antonio Marín por 25.500 pesetas. Aquel mismo año Gárate lo registra aún entre los socios de la Banca Brunet — y aquel mismo año murió, a los 42. Su fábrica, en cambio, no: la industria del esparto que él fundó siguió trabajando en Cieza hasta los años sesenta del siglo XX. Pocos Brunet dejaron una huella tan literalmente material: un oficio entero para un pueblo, durante un siglo.
En la cadena del expediente, Alfonso es el puente: hijo del Patriarca, marido de la Bingley, padre del Fomento. Su vida corta explica la del hijo — Guillermo dirigiendo la fábrica de vidrios a los 18, formado a golpe de muerte paterna bajo la mano del abuelo — y su matrimonio selló la anglofilia que la esquela de 1923 acabaría vistiendo de orden británica. Y hay un regalo historiográfico: sus cartas familiares se conservan, cedidas a los investigadores de Cieza por una tataranieta — un archivo privado vivo (fondos Chapa Brunet, Múgica Brunet, Lapuerta Quintero) que este expediente aún no ha tocado y que es, junto a Kew, la mayor reserva documental pendiente de la familia.
Fuente principal: M. Caballero González y P. Santos López, «El ingeniero donostiarra Alfonso Brunet Bermingham. Pionero en la industrialización del esparto en Cieza (1837–1880)», Andelma 30 (Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón, Cieza), con cartas familiares y archivo municipal de Cieza; de los mismos autores, la semblanza de Manuela Brunet Bingley, Andelma 31 (2023), y las versiones divulgativas de Crónicas de Siyâsa / Ingenio y Técnica (2023). Contexto: Gárate Ojanguren, BEHSS 24 (1990) — socios de 1880; El Pueblo Vasco 21-X-1923. Compañeros: El Patriarca, The British File, La fábrica de Oria. Compilado julio 2026, Expediente Brunet.